‘The Secret Life of Walter Mitty’ comienza cuando la revista LIFE va a migrar al mundo digital. La última edición se aproxima, mientras el staff está siendo reducido por la migración. Walter recibe un carrete de fotos del fotógrafo Sean O’Conell, uno de los principales fotógrafos de la revista, quien pide que la foto número 25 debería ser la última portada de la edición impresa. Sin embargo, en el carrete no se encuentra el negativo de esa fotografía. Así que decidido por un cambio en su vida, Walter se toma la tarea de perseguir al fotógrafo hasta el otro lado del mundo para conocer el paradero de este negativo.

Dirigida por Ben Stiller, la película es una comedia que toma la vida de un personaje usualmente soso para darle la vuelta y transformarlo en un aventurero que logra encontrar valor en sí mismo.Con una banda sonora interesante, una dirección de fotografía espectacular y una historia atractiva, los espectadores pueden esperar un buen par de horas de entretenimiento… y tal vez, si llega en el momento justo, una motivación al cambio.

“I haven’t really been anywhere noteworthy or mentionable”

Lo mejor de la película es sin duda la fotografía. Puede ser que lo primero que llama la atención sea el hermoso color del film, que de hecho fue rodado en 35mm. De ahí en adelante, la película aprovecha para capturar unos paisajes impresionantes, hacer composiciones con la arquitectura y el movimiento de las personas que sorprenden y en general hacer que todo esté tan bien compuesto y bonito que quienes nos relacionamos con la fotografía y el cine paramos de escena a escena encontrando referencias fotográficas.

Lo siguiente es el desarrollo de personaje. Walter Mitty comienza a atraparnos desde el comienzo cuando vemos que el personaje aburrido sueña despierto con vivir una vida de aventuras donde él es el héroe y está con la chica que le gusta. Es algo que nos permite relacionarnos rápido con él porque a todos nos ha pasado que hemos soñado con una vida distinta, con sentirnos en ese mismo estanque en el que él siente que cayó. Quisieramos algo que nos motivara a movernos. Y para Walter, esta motivación es el haber conocido a Cheryl. Una vez la conoce, hay un primer cambio que nos permite conocer ciertas habilidades del personaje y así mismo, el personaje agarra valor para decidir hacer un cambio en su vida. Y ese pequeño cambio comienza a aventurarlo a hacer cosas más y más locas, como una avalancha de ‘si hice esto, seguro que puedo hacer esto otro’. Y al vivir esa experiencia con el personaje, nosotros sentimos cierta gratificación de poder acompañarlo en ese impulso de vivir.

Y en general, tiene una estructura comercial pensada para el cine de taquilla común. Es una historia lineal, con los códigos obvios y presentes. Con el malo bien malo, el bueno bien bueno y los elementos que mueven las historias de manera sencilla.

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Ground Control to Major Tom

Por el lado de lo que no puede gustar, estos códigos que son obvios hacen que el interés de la historia sea corto. La película trata de mantenerlos con su hermosa estética visual y con uno que otro chiste metido por ahí, pero he visto cómo hay personas que por la obviedad la dejan pasar, así como hay otras que por su interés en lo comercial se aburren cuando la película entra en algo más profundo o se centra en simplemente asombrar con lo visual.

“Life is about courage and going into the unknown”

Tal vez fue el momento en que esta película llegó que la hace tan especial, que dió un pequeño empujón que poco a poco fue volcando a llevarme a nuevas aventuras. En aquel entonces, comienzos de 2014, mi sueño de vivir en el mundo del cine estaba estancado, mi visión como fotógrafo estaba nublada, mi motivación como periodista de videojuegos estaba en el suelo y tan solo habían pasado seis meses desde la muerte de mi madre. En aquel momento era mucho como Walter, me quedaba ido pensando en muchas cosas del pasado o en muchas cosas de lo que deseaba hacer. Pensaba en el amor. Pensaba en que bastaba con estar ahí, sentado en la seguridad de una vida sin riesgos y en la comodidad de un trabajo estable que suplían mis necesidades.

Después de esta película Nicolás y yo hablamos mucho sobre cómo debíamos Walter Mittearnos. Y por mi lado comenzó una serie de eventos. Volví a planear fotos y me decidí a ir conociendo nueva gente, a variar un poco en mis rutinas, a no ceder ante otras rutinas y hablar lo que sentía y pensaba sobre cosas que callaba por no llamar la atención dentro de otros de mis círculos sociales. Me animé al amor (y fallé, pero sin sentir la culpa de no tratar). Hacia julio de ese año comencé mi proyecto de fotos Lego que mantengo hasta hoy en día. Me decidí a volver a mi pasión por el cine y comencé a buscar universidades, y al año siguiente fui aceptado en el master de dirección de fotografía en el que estoy actualmente. Apliqué a una beca para costear estos estudios y por suerte quedé seleccionado. Crucé el Atlántico a una nueva vida, con nuevas personas, una nueva cultura y un nuevo modo de vida. Mejoró mi actitud hacia el trabajo. Dejé que mis pasiones guiaran un poco mi vida, lo que me hizo ver otra perspectiva de ella. Y ahora estoy satisfecho, porque me he permitido desde entonces entender mi alegría por hacer lo que amo hacer, me ha permitido poder enfrentarme a miedos pensando en ellos como aventuras a las que debo sacarle provecho sin importar las cosas malas que vengan en el camino.

Esta película está acá porque llegó en el momento que era. No es la mejor película del mundo, tampoco es mala. Es una película común y corriente que llegó a mi por una invitación de Nicolás a verla. Poco iba a saber que sería el primer empujón de mi vida en los últimos años.

Imagen: Captura de pantalla de ‘The Secret Life of Walter Mitty’

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