‘Le Mépris’ trata la historia de Camille y su esposo Paul, un guionista francés. La pareja comienza a tener complicaciones en su matrimonio cuando el escritor es llamado para ir a Italia en una producción americana dirigida por Fritz Lang. Todo comienza a complicarse por el amor, por el sexo, por el cine.

Dirigida por Jean-Luc Godard, la película hace una metáfora de los distintos tipos de producciones principales en los 60’s y lo que las hace tan incompatibles. Lo hace mediante el triángulo amoroso que se forma y la relación de los integrantes del equipo del film de la historia. Esta gran película está hecha para un espectador que quiera un romance trágico así como para el que desea buscar su camino en el cine.

“Naturally, because the script is written, and on the screen it’s pictures.”

Lo mejor de esta película es la parte técnica. Se van a encontrar con una gran fotografía que se enfoca en la búsqueda de planos muy interesantes y compuestos a la perfección. La dirección de arte siempre está relacionando los personajes y los colores (como el que el piso donde viven Paul y Camille en Italia está decorado con blanco, azul y rojo, mostrando que el productor ha invadido su vida sin que ellos se den cuenta). También hay mucho detalle en los elementos que representan los contextos de los personajes y su significado en la historia del cine. La música está muy bien y juega con un leitmotiv que nos muestra los momentos claves que destruyen la relación de la pareja.

Después, pero no menos valioso, Godard nos muestra una historia apasionante. Sentimos el romance de la pareja, sentimos el caos del cine, sentimos mucho, porque lo mejor que hace la película es hacernos sentir. Seguimos la historia del triángulo amoroso entre Camille, Paul y Jeremy; también seguimos los discursos filosóficos entre Lang y Paul. En ningún momento perdemos de vista estas dos tramas principales, así como en ningún momento pensamos que rompen con la narrativa y lo que van explicando.

Y los personajes la sacan del estadio en sus roles.

lemepris
Yes. Totally… tenderless… tragically.

Por el lado de lo que puede no gustarle a muchos espectadores: es una película muy Godard. Se van a encontrar con personajes que muchas veces hablan en metáforas, que hablan como si estuvieran recitando poesía. Pero así son los personajes de Goddard, siempre cuestionando su ser, siempre cuestionando a los demás. Todo parte de una época y un círculo de realizadores que lo mejor que hacían era cuestionarse por saber si estaban haciendo un cine realmente francés. Es lo más llamativo del director, pues establece esta forma de hablar para todos los personajes, lo que en conjunto no nos saca de la película, pero que si puede ser aburridor al tratar de interpretar mucho de lo que dicen con más de un sentido.

“The cinema substitutes for our gaze of a world more in harmony with our desires”

Esta categoría se atiene al cine clásico entendido como cine ‘viejo’, que quedó establecido a cualquier película antes de 1970. Esta es de 1963 y es toda una clase sobre cine.

Esta película es una visión general de lo que ocurría con el cine desde mediados de los cincuenta hasta aquella época en los 60’s. En orden, Camille representa el cine francés, Paul el sistema de producción francés, Jeremy el sistema de producción estadounidense y Fritz Lang es el emblema de la producción alemana. Lang se mantiene ante un cine que trataba de alejar su estigma de la segunda guerra mediante la reinterpretación del texto a lo visual y metafórico, totalmente opuesto a todo lo que era el cine estadounidense. Mientras tanto, Godard nos muestra cómo las producciones francesas se descuidan y deja que las producciones estadounidenses se tomen el cine (cuando Jeremy se queda con Camille porque Paul está enfocado en el guión de la producción).Así que, sin identidad, el cine francés está en constante meditación sobre su forma, intentando encontrar una identidad (que nos remite al nacimiento de la Nouvelle Vague). Eventualmente, con la escena del accidente de auto, vemos que el descuido de las producciones francesas causa que las producciones americanas maten el cine francés. Todo rodado dentro de Cinecitta, el paraiso cinematográfico que terminó abandonado tras la guerra y la pérdida de su identidad, y que en aquella época se volvió el lugar de producciones internacionales que invertían en rodar allá por barata.

Es mi película favorita de esa época justamente por ese llamado al cine, además de que Godard es uno de mis directores favoritos del mundo mundial. La fotografía es maravillosa y la historia cautivará a cualquier amante del cine.

Imagen: Captura de pantalla ‘Le Mépris’

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