‘Florence Foster Jenkins’ es un biopic sobre una mujer que amaba tanto la música que era una de las principales mecenas de este arte en Nueva York de principios del siglo 20. Este amor a la música inspiró en ella el querer ser cantante de ópera, siendo su único obstáculo el que no sabía cantar para nada. Pero, cerca a la fecha de su muerte, decide volver a retomar el canto. Durante estos últimos días logra grabar un disco (que se publicó en las radios estadounidenses) y dar una de las presentaciones musicales más excéntricas del siglo pasado.

La biopic dirigida por Stephen Frears cuenta una historia que muestra la diversión de una pasión. Con una actuación muy buena de Meryl Streep y un sorprendente cambio de rol de Simon Helberg (Howard el de ‘The Big Bang Theory’), la película mueve al espectador entre risa y la enternecedora historia de Madame Jenkins. Posiblemente se llevará una nominación por la actuación de Streep.

“People may say I couldn’t sing, but no one can ever say I didn’t sing”

Lo mejor de esta película comienza por la actuación. El personaje de Florence está siempre en un mundo que desconoce las verdades que salen las puertas de su casa o el club de ópera que patrocina. Esto hace que nos encariñemos muy rápido con la protagonista, pues (salvo que sean multimillonarios y tengan la vida hecha) nos parece muy raro y conmovedor esa inocencia con la que cree los halagos de la gente que la oye y su falta de conciencia por lo que ocurre a su alrededor es graciosa. Sus nervios son como los de un niño que va a presentar la obra de teatro del colegio la primera vez y su imaginación es tan narcisista que al final vemos las dos versiones de Madame Jenkins. Pero sobre todo, siempre vivimos inmersos en el amor a la música de la mecena. Todos estos rasgos son presentados de manera impecable por Meryl Streep, que nos saca risa tras risa y al final nos logra sacar una lagrima con la cita más famosa de la cantante (la de arriba).

La actuación se Simon Helberg también es muy interesante. Al principio parece que iba a ser un Howart Wolowitz, pero después de la tercera escena donde aparece se recupera y vemos un rol más serio que nos hace olvidar el antecedente de ‘The Big Bang Theory’. También está la participación de Hugh Grant, como el esposo de Florence, que es un personaje que busca constantemente mantener feliz a su esposa, haciendo que todos alaben este talento que Madame Jenkins carece.

Como el tipo de producción de época que es, la foto trata de ser muy naturalista, embelleciendo y destacando a Florence lo más que puede. Mientras tanto, el arte nos sumerge en los inicios del siglo a través del vestuario y los decorados, principalmente.

florence
This is what we live for.

Por el lado de lo que no puede gustar tanto, la película se la juega muy por lo seguro. Nada de lo que vemos es inesperado y vemos (dentro de lo posible) solo lo más feliz de la vida de Madame Jenkins. Esto hace que uno sienta apego a la protagonista un poco más por lástima y por lo entretenida que es, más que por su transformación, sus miedos y todo aquello que nos permite identificarnos con ella como personas. De hecho, hacia el final, cuando vemos esas debilidades, es que termina de ganarnos más y sacarnos esa lágrima tras su muerte. Si no hubiera sido Meryl Streep, no creo que hubieran logrado salvar el personaje de taquito.

“She’s remarkable, isn’t she?”

Pues esta es la última película que vi en cine. Está muy bien para los amantes de las biopics, para aquellos que quieren una comedia poco usual y para aquellos que se identifiquen con el amor a la música. También es ligera y entretenida si lo que quieren es pasar un buen rato. Tal vez, para los únicos que no es, es para aquellos que quieren ver esos personajes que lo inspiran a algo en la vida.

Imagen: Captura de pantalla tráiler ‘Florence Foster Jenkins’

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