‘Hierro-3’ cuenta la historia de Tae-suk, un solitario que anda en su motocicleta de lado a lado, dejando papeletas de publicidad como forma de encontrar hogares vacíos para pasar la noche, comer algo, bañarse y seguir andando. Un día entra en la casa de un empresario y hace su rutina de ir por la casa buscando cosas dañadas para arreglar mientras pasa el tiempo. Lo que no se da cuenta es que la mujer del empresario lo ha estado mirando todo el tiempo. Y sin querer, una silenciosa relación comienza.

La película dirigida por Kim Ki-duk es un poema visual, al que el director nos tiene acostumbrados con películas como ‘El Arco’ y ‘Samaritan Girl’. Este extraño romance los sumergirá en una relación que solo tiene un diálogo en la hora y media de película. Ese tipo de relaciones que no necesitan palabras para comunicarse, que saben que decir algo sobra.

“……”

Lo mejor de esta película es sin duda alguna el guión. El director coreano logra mostrar la relación de esta pareja a través de las acciones que realizan los protagonistas, usando los únicos diálogos como aquél ruido que quiere interponerse en esta comunicación de sentimientos. El trabajo de la historia cumple con el propósito de engancharnos con la extraña vida del chico, así sea muy dificil empatizar con sus acciones (entrar en las casas de extraños, pasar la noche y arreglar objetos dañados o lavar la ropa en agradecimiento). También nos hace entender el dolor de la esposa del empresario con su silencio, con su forma de observar si ocurriría algo que la liberara de esa vida miserable. Claro, esta historia no podría servir sin actores que den la talla… y estos la dan de sobra.

A nivel visual la película aprovecha el arte en su máximo. Cada departamento muestra cómo él (y ella) se adaptan a vivir en ese lugar sin dejar huella de que estuvieron ahí. Desde una pistola de balines, a unos guantes de box, entramos junto a los protagonistas a conocer la vida de los demás. Nos volvemos espías a través de la cámara y es parte de lo que nos permite entender más al protagonista y su forma de ver el mundo. Esto se acompaña también usando ese ritmo lento de planos largos y movimientos de cámara suaves. Nos permite jugar con el movimiento interno del cuadro para seguir el poema visual de Ki-duk.

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Así que lo único que puede ser contraproducente para el espectador puede ser eso: el ritmo es muy lento y la falta de diálogos de los protagonistas desanima a muchos que intentan ver la película por primera vez (en especial si se tienen prejuicios al cine oriental o a este tipo de películas de festival). Pero aguanten, por favor. Esa frase que une a los protagonistas es única… esa frase:

“Te amo”

Esta es la razón de que esta película entre aquí como la que tiene la mejor cita. Este es un te amo que se siente verdadero, que saca una sonrisa al oírlo… lo creemos porque estuvimos todo este tiempo acompañando su relación en silencio. “Te amo” debe ser la cita más quemada en la historia de los romances. Pero en esta película sus antecedentes desaparecen y se renueva como si nadie hubiera dicho eso antes. Lo oímos y recibimos el final feliz que nos merecíamos.

Una película que solo se podría lograr a través de la visión particular de Kim Ki-duk.

Imagen: Captura de pantalla ‘Hierro-3’

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