‘Sonatine’ nos muestra la historia de un clan yakuza (la mafia japonesa) que es contactado para que lleven unas tropas a Okinawa, donde deben parar el conflicto entre otros dos bandos. El jefe de este clan, Murakawa, es enviado también para liderar su clan y hacer las negociaciones de paz. Sin embargo él está desconfiado, pues cree que podría ser una trampa. Sus sospechas son confirmadas tras un ataque recién están instalados en la isla japonesa, lo que lo obliga a buscar resguardo en una casa clandestina mientras planea la venganza contra quienes lo enviaron ahí.

Dirigida por Takeshi Kitano, la película fue merecedora de cuatro premios, entre los que se encuentra el de la Academia japonesa. Esta pieza de cine yakuza tiene un gran valor narrativo, pues no es como cualquier otra peli de esta mafia. Además, está acompañada de la visión introspectiva de Kitano, haciéndonos reflexionar, como en muchas otras de sus películas, sobre lo que es la moral.

“Exponerse indecentemente es divertido”

Lo primero que debo decir de la película es que su tratamiento visual y coreográfico es perfecto. Kitano juega mucho con el espacio y el concepto de movimiento y la soledad. Por un lado, los espacios cerrados suelen tener mucho movimiento, en especial porque el personaje de Murakawa no se siente seguro. Es ahí donde el personaje, interpretado por Kitano mismo, siempre trata de moverse, de estar mirando a otros lados, mientras que es cuando la cámara tiene los encuadres más cercanos y encierra más al protagonista para que se angustie. Por el otro lado, los planos abiertos es cuando Murakawa está más contento, cuando puede hablar con sus subordinados sin sentirse amenazado, cuando puede jugar y cuando puede estar solo. Esta combinación le da un ritmo suave a la película durante la mayoría del tiempo, tan solo acelerando hacia el final… donde ya Murakawa siente que está más asustado.

Por otro lado, el guión de Takeshi Kitano es otra muestra de su gran habilidad como director, escritor y actor. Todo pasa en acciones,busca un juego del simbolismo cultural japonés para mostrar otra situación (como el mostrar el proceso de la guerra de pandillas mediante escenas donde Murakawa juega con sus subordinados), muestra a los personajes como los humanos que son y no utiliza más diálogo del necesario. Kitano observa su historia y vive nutriéndola de elementos sencillos de digerir sin que sean obvios ni clichés para el espectador.

sonatine
Piedra, papel o tijeras…

Por el lado de lo que puede no gustar de la película es cómo Kitano da por sentado que al ver la película ya conocemos mucho de cómo funcionan estas mafias, pues una gran parte es el tiempo muerto de la banda de Kitano escondiéndose en la playa, a diferencia de otras películas del género que se enfocan en las guerras de pandillas en su totalidad. Así que si no conocen el género, puede que se haga algo lenta y que no entiendan por qué el bando de Murakawa actúa de cierta forma.

“Cuando estás asustado todo el tiempo, llegas a un punto donde deseas estar muerto”

Lo dije antes en mi artículo de mis amores del cine, Takeshi Kitano es mi director favorito por muchas razones. Su visión estética es impecable y llamativa. Nos atrae con su simbolismo y encuentra forma de humanizarnos como personas. Es capaz de hacernos ir en un carrusel de sensaciones en cada una de sus películas. Vean una película como ‘Dolls’ para ver su visión del amor, otra como ‘Aquiles y la tortuga’ para hablar sobre la búsqueda de nuestras pasiones, ésta película de ‘Sonatine’ para mostrarnos el sentimiento de tener suficiente y querer acabarlo todo o una película como ‘Kikujiro’ para hablar del sentimiento de preocuparse por un ser que no es uno.

Takeshi Kitano es un director que simplemente nos enseñará a ser humanos.

Imagen: Captura de pantalla ‘Sonatine’

Advertisements