¿Cómo sueñan ustedes?
¿Cómo sueñan ustedes?

¿Cuál es el parásito más fuerte?¿Bacterias?¿Viruses?¿Un gusano estomacal?… Una idea. Fuerte y altamente contagiosa. Una vez una idea llega al cerebro es casi imposible de erradicar. Una idea formada en su totalidad -entendida- que se pega; ahí en algún lugar.

‘Inceptión’ – Christopher Nolan, 2010

Lo más difícil en el mundo del cine (y me atrevo a decir que en general cualquier forma de arte) es llegar a la idea que construye un proyecto. Esta puede venir de la experiencia, un ejercicio, una interpretación sobre una obra o de lo que llamaríamos ‘inspiración’. Este parásito es lo más importante a la hora de llegar a saber que construir. Algunos tienen más facilidad de entender su parásito, otros, como yo, luchamos mucho en saber qué queremos decir.

Recientemente me pusieron cierto ejercicio, el cual tiene un objetivo, pero que carece de idea. Y por ello me interesa hablar en este post sobre ello. Como una forma de entender lo que es esa palabra para mi y espero que para ustedes lectores también.

El origen

Vivimos en la época donde tenemos acceso a toda la cultura visual y la información de cualquier tema con tan solo un par de clicks y tecleos. Y, aunque algunos sean más viejos que otros, llevamos miles de años creando códigos culturales que se estancan a nuestro subconsciente: relacionamos colores con acciones, tenemos un lenguaje, relacionamos la comida con regiones y en el cine tenemos códigos que han estado presentes desde nuestra infancia. Al entrar a ver un film tenemos presente qué esperar si vamos a una comedia, a una película de terror o a una película de superhéroes. Y, para quienes hacen cine, esta es la barrera más difícil de romper, si tenemos en cuenta una famosa frase “Los Simpson lo hicieron”.

Miles de años implican que ya todas las historias se han contado. Lo que me ocurre a mi le está ocurriendo probablemente a otras 100 personas de los miles de millones que hay viviendo actualmente, y probablemente lo que pienso y siento hoy en día ya lo sintieron y vivieron otros en el pasado (claro, bajo sus contextos socio-político-culturales). Y que ‘mis ideas’ ya han sido idealizadas en muchas ocasiones. ¿Así que cuál es el propósito de seguir pensando en ideas?

Contar.

Tantos años de códigos y lenguajes se resumen a ello. Cómo voy a contar lo que tengo en mi cabeza para que suene interesante para los demás. Es probable que sea eso lo que me lleva a pensar en ‘Inception’, de Christopher Nolan, y ‘Paprika’, de Satoshi Kon. Ambos parten de la idea de entrar en los sueños, donde se encuentran nuestros pensamientos y deseos más profundos, que, una vez trastocados, pueden destruirnos como personas, haciéndonos actuar de manera que no deseamos.

Una voz

Ambas películas que acabo de mencionar se encuentran dentro de mis favoritas. ‘Inception’ por su parte es una gran clase de montaje, mostrando cómo generar tensión entre varios montajes paralelos (acciones que ocurren en lugares y/o tiempos distintos, que son mostrados a la par en una misma escena) y con una fotografía muy bien lograda. En ésta, la idea del sueño se fundamenta en un grupo que busca entrar en la mente de otro para implantar una idea que haga a la victima hacer una decisión importante. La película de Nolan está muy influenciada por la de Satoshi Kon, como se puede ver por algunas tomas dentro de los pasillos del hotel y en el bar cuando DiCaprio habla con Cillian Murphy.

Por otro lado, ‘Paprika’ es una gran muestra de la animación japonesa, además de ser una historia de detectives muy cautivante. Sin embargo, a diferencia de la de Nolan, esta toma el otro rol. Un grupo de personas están buscando encontrar quien está implantando ideas y memorias en otros para hacerlos actuar de manera extraña. La animación da una ventaja de representar de manera estética ese mundo onírico, el cual lastimosamente queda un poco atrás en la película de Nolan.

Sin embargo, vemos que la idea similar de entrar en los sueños es contada por ambos utilizando elementos similares, aunque llevados por el camino que cada quien quiso mezclar para su cuento.

Y, para mi, es ahí donde se construyen las ideas. Hay algo que queremos contar, que ya ha sido contado, y que nosotros queremos ‘decorar’ con algo propio. Sin embargo esa decoración viene de las demás ideas, de quienes crearon iluminaciones, de quienes crearon sonidos, de quienes crearon los planos que queremos incluir para nuestra historia. Vivimos en la generación de quienes mezclan elementos para contar, mezclamos la estética de los demás, las ideas narrativas de otros autores, los sonidos que rodean otros universos. Así que nuestro rol como realizadores actualmente parte de ser bibliotecas que viven adquiriendo conocimiento visual de estos mundos para poder crear una narrativa ‘propia’ que llame la atención de los espectadores. Esto en ningún momento indica que no se pueda innovar, ya que de la mezcla puede crearse algo nuevo.

Así que, concluyendo, pienso que la idea se resume a: ¿Qué quiero mezclar para mi cuento?

Imagen: Portada de ‘Paprika’, por Satoshi Kon

Advertisements